RECONSTRUIRME A LOS 50 AÑOS
- Insurrecta Revista

- 6 dic 2019
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"Decile a tu hermana que venga a poner la mesa" me dice mi mamá mientras estoy mirando televisión.
Esta frase ya delata el tipo de familia en la que me crié, el lugar del hombre como proveedor y la mujer en tareas de la casa y guardada en la casa, el dinero como factor de poder y de sometimiento. Situaciones diarias de machismo fomentado y sostenido por quien fuera sufriente de esta situación.
En mi adolescencia salir a pintar paredes era trabajo de los hombres mientras las camaradas nos servían mate cocido, después ellas lavaban y ordenaban pinceles y aerosoles.
Nosotros hacíamos el asado y ellas las ensaladas, después a fumar mientras lavaban los platos, en la discusión política éramos iguales pero en los hechos no.
La primera vez que una mujer me contesto: Hacelo vos! fue una piña en mi orgullo militante y aún a pesar de mi progresismo nada me había preparado para entender e incorporar lo que es el mayor y más importante movimiento revolucionario de las últimas décadas: el feminismo y su lucha.
Reconozco que mi pelea es diaria y mucha para deconstruirme y reconstruirme, muchas veces me escucho y lo que es peor pensando esas mismas frases machistas que están tan incorporadas y que solo después de decirlas caigo en cuenta de mi error.
Me es imposible utilizar el lenguaje inclusivo, no porque lo rechace, no logro adoptarlo aún incluso cuando lo considero insuficiente, creo que el patriarcado está más arraigado en expresiones tales como: Mi esposa, la señora de, es la mujer de, la pareja de, etc. que cosifica y le da pertenencia a uno sobre otro.
Uds las mujeres se han empoderado y están ganando, las envidio, ahora bien por favor ayúdennos a los hombres a ser parte de la solución, mis compañeras lo hacen con paciencia y ejemplo pero siempre está mi versión machirula al acecho y tengo que seguir trabajando en mi reconstrucción todo el tiempo.
La gran lucha es terminar con el femicidio pero creo que van a hacer falta un par de generaciones educadas con otros preceptos para lograrlo. Nadie mejor que Eduardo Galeano para explicarlo:
“Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’, así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar ‘la maté por miedo’, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo.”
Las Madres y Abuelas han sido pilares en la resistencia al horror y hoy sus nietas nos marcan un nuevo paradigma cultural.
Un mejor mundo viene y lo van liderar los que, hoy jóvenes, cambiaron la realidad porque parafraseando al Che:
"EL REVOLUCIONARIO VERDADERO ESTÁ GUIADO POR GRANDES SENTIMIENTOS DE AMOR."

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