DE MARCAS “PINDONGA” Y DEMÁS "CUCHUFLITOS".
- Insurrecta Revista

- 29 jul 2019
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 19 nov 2019

Tal como sucede desde el final de su mandato, siempre que la ex presidenta habla marca la agenda y copa los programas de radio y televisión. Esta vez fue en la presentación de “Sinceramente” en Mar del Plata, donde puso de manifiesto la situación de los comestibles en las góndolas y acto seguido ¿qué hicieron los grandes caretas de la comunicación argentina?
Opción 1 Hablaron sobre el alto precio de los alimentos, la concentración en los productores y comercialización, y el cada vez más difícil acceso para cumplir las necesidades nutricionales mínimas.
Opción 2 Buscar el significado de pindonga y cuchuflito, y reconocerse como defensores de las pymes.
Seguro adivinaste, o lo escuchaste o te llegó por que ellos manejan gran parte de la opinión que camina en las calles y cena en las casas pero no estamos para hablar de eso, tampoco sobre proyecto de país que benefició más pymes, venimos a hablar de la situación que omitieron los grandes comunicadores y que como consumidores quizás se nos pasa por alto.
Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) a fines de 2018 más de 3 millones de argentinos, no tenían los suficientes ingresos para cubrir las necesidades nutricionales mínimas, en ese mismo país que produce y exporta alimentos para más de 400 millones de personas a nivel global. Esto es uno de los grandes problemas que tenemos para la producción y distribución de alimentos donde se combinan varios factores como la tenencia de la tierra, los medios de producción, los tipos de impuestos, los niveles de salarios, los precios internos y globales, entre tantos otros, pero que ahora no vienen al caso.
Problemas viejos, agravados o escondidos, pero ¿Qué pasó desde el 2015?
Desde las elecciones de 2015, el sector alimentario se vio desregulado en beneficio de grandes marcas y empresarios trasnacionales, y esto tuvo su correlato en los precios de los productos y en los niveles de consumo de los que debieron gastar un poco más de sus ingresos en una alimentación de dudosa calidad, pero es también es otro tema.
La devaluación, la quita de retenciones a las exportaciones, la supresión de fideicomisos mixtos (como el caso aceitero), los aumentos de tarifas, la reconfiguración de “Precios Cuidados”, la apertura importadora y los cada vez más flexibles controles de la secretaría de comercio son los ingredientes de un combo explosivo, que desordenaron las compras de miles de argentinos.
Esperamos que nos sigas hasta acá, por que pasamos a segunda y revisamos cómo se dieron los aumentos.
Como una de las primeras medidas, se quitaron las marcas líderes de “precios cuidados” sacando la referencia de precios y poder aumentar “sin techo” los precios de los productos. El caso de los lácteos es el más claro.
La Serenísima, es la marca líder en el mercado de lácteos, produce los sachet más consumidos del mercado, cuando estos estaban con un precio fijado por acuerdo entre el empresario, el gobierno y los supermercadistas (como precios cuidados) no había leche refrigerada que aumente su precio por encima de ella, porque estaba condenada al fracaso. Entonces en un primer momento, Mastellone Hermanos (productor de La Serenísima) acuerda sacar la marca líder del programa y reemplazarla por una línea de inferior calidad al mismo precio. De esta forma ingresa con precio cuidado la leche “La Armonía”, y se genera un aumento de más del 50% en el precio de la leche más reconocida.
Por el nulo control de la secretaría de comercio, “La Armonía” se deja de conseguir en los supermercados (aun con un precio cuidado de $25,60) y proliferan por primera vez, alimentos lácteos en base a leche, generándose un desabastecimiento de este producto. Tras la ola especulativa y mediatización del caso, se lanza “precios esenciales” con otra nueva línea de leche producida por Mastellone, llamada “La Martona” (una histórica marca tradicional argentina, que desapareció del mercado durante dos décadas) a un precio esencial de $35,80.

Este mecanismo que sucede con la leche, se repite en variados sectores, donde “nuevos productos” son acordados, o invaden el mercado, siendo una nueva línea de menor calidad nutricional, con precios impuestos por las empresas que lideran y hasta oligopolizan su mercado. Se da también en el Dulce de Leche, las galletitas de agua, las gaseosas, las aguas envasadas, los fideos secos, los arroces, la cerveza, los enlatados, entre otros.
Ahora mientras la ética y la responsabilidad de las empresas de alimentos y la secretaría de comercio se van a tomar unos mates, de andá a saber que marca de yerba ¿Qué pasó con lo que comprábamos? En este contexto, de excesivas tarifas y de aumentos en servicios básicos, vivienda y alimentación, que aumentan más que la inflación general, hace que la proporción de nuestros ingresos para vivir sea cada vez más alta (precios relativos al ingreso económico). Hay pocas marcas que producen alimentos básicos y muchas de ellas de origen extranjero que solo miran números en dólares, y entre ellas acuerdan aumentos, para mejorar su ganancia o compensar la caída de ventas con mayor porcentaje de ganancia por cada producto vendido. Entonces es en este contexto donde se dice que las consecuencias sociales y culturales son multidimensionales y de gran impacto.
El caso de los fideos, es muy gráfico donde una empresa trasnacional pero de capitales argentinos que analiza ganancias en dólares, como Molinos Río de la Plata, te fija el precio de los fideos premium, como los Del Verde (importados por ellos) y Mattarazzo; los fideos medios pensados para segmentos medios, como los Terrabusi, Luchetti, Don Vicente; y las marcas para los sectores más desprotegidos, como Favorita, Canale o Manera, o la nueva reaparición en este segmento de “Regio”. Entonces cada vez se gasta más en comida; con el aumento del desempleo y la reducción del poder adquisitivo, cuesta más poder acceder a un bien tan elemental, como unos fideos secos, que además porcentualmente son los más castigados en aumentos de precio, por el aumento de la demanda; porque quienes una parte importante de quienes consumían marcas medias, ahora consumen marcas baratas, y sucede que la brecha es porcentualmente menor, entre las baratas y las medias.
Pasándolo en limpio entonces menos gente accede a los fideos que solía comer, se redujo el mercado tan elemental de los fideos, más personas consumen fideos baratos y las empresas dominantes, pretenden ganar posiciones en ese segmento, donde la crisis no es tan importante y relanzan marcas “pindonga y cuchuflito”, mientras los fideos Premium, se limitan a tan solo la gente que puede darse esos gustos.
Ya para ir cerrando, en la leche las empresas de segunda y tercera que lideran son las mismas que las de primera, en los fideos también pasa, ¿ahí se queda? En el caso de las gaseosas, el aumento de ventas de Crush (de la mano de Coca Cola) confirma esta tendencia; Los Arroces, también hay fijación de precios (por parte de Molinos Río de la Plata) con las tradicionales marcas, Gallo, Luchetti y Condor; los snacks (Pepsico) con 3D, Lay´s, Cheetos; Pehuamar y Bun son también fijadores de precios; en yerba mate, está repartido entre dos grandes competidores (Molinos río de la plata y las Marías); la primera con Nobleza Gaucha, Cruz de Malta y Chamigo; Las Marías domina las yerbas con Taragui, La merced, Unión y Mañanita. La empresa anglo-holandesa Unilever controla en el rubro mayonesas a Hellman`s, Fanacoa, Ri-k, y en el rubro higiene personal posee en jabones de tocador a Suave, Lux, Rexone, Dove y Lifebuoy, en shampoo es dueña de Dove, Clear, Sedal y Suave; y en desodorantes de Axe/Impulse, Dove, Rexona, Patrichs.
Entonces esta es la dinámica donde resurgen las marcas pindonga y cuchuflito, no de la mano de la pequeña industria nacional, generadora de empleo y actividad, sino de lo más salvaje del capitalismo de mercado que no reconoce cual es la dimensión de la crisis social y económica que los argentinos estamos viviendo. Esperamos desde este espacio que esta información sirva y que en un futuro no muy lejano, tipo por diciembre de este año, no tengamos que estar hablando de la falsa defensa de las pymes, pindongas, cuchuflitos y empresas con ganancias siderales.




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