NUEVA SOLIDARIDAD
- Insurrecta Revista

- 29 jun 2020
- 4 Min. de lectura
* Por Carla Moya
La pandemia del COVID 19 ha afectado la “normalidad” del mundo. En nuestro país está modificando hoy la economía, la educación, la vida cultural, el vocabulario habitual, la militancia, la vida cotidiana.
Desde que comenzó la pandemia incorporamos a nuestro vocabulario palabras que no eran habituales, PCR, test serológico, ARN viral; y a otras las utilizamos con mayor frecuencia como barbijo, curva, test, aislamiento, SOLIDARIDAD.
La solidaridad de este presente se vincula, y se refiere a, acciones solidarias propias de un escenario de crisis que trajo consigo la pandemia. Esta Solidaridad no es la de la pre pandemia, tampoco es la que quedará configurada, porque será una SOLIDARIDAD construida a partir del momento excepcional y traumático que estamos viviendo y de la asimilación del mismo.
En la Pre pandemia la SOLIDARIDAD,
Tenía manifestaciones puntuales, que surgían como un iceberg, ante catástrofes naturales –inundaciones, movimientos sísmicos, incendios-. Se activaban las campañas de donaciones, nos trasladábamos a la zona afectadas para acompañar y contener al Otro afectado.
Durante los gobiernos neoliberales, la SOLIDARIDAD ha tenido un modo propio, ligado a acciones voluntarias y caritativas promovidas por los gobiernos que resaltan el mérito y promueven el individualismo; en los que no hay un Estado presente con políticas públicas con el eje en la atención a los sectores más vulnerables. Sin embargo, frente a este contexto, la militancia de las organizaciones sociales y políticas hemos construido y fortalecido durante este periodo los lazos sociales en las barriadas, estructurando un modo de SOLIDARIDAD.
Un claro ejemplo de esto fue el movimiento del Ni una Menos que, desde el 2015 con la primer marcha, intensifico la lucha contra el patriarcado y la violencia; la lucha por el ingreso; y el tratamiento del proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Donde la SOLIDARIDAD no fue ajena a la lucha feminista, muy por el contrario, se consolido como bandera, enriqueciendo las práctica y el vocabulario, porque la Sororidad es la Solidaridad entre mujeres y disidencias por la defensa nuestros territorios, nuestros cuerpos feminizados que somos.
En otro sentido, la economía social, con sus iniciativas colectivas que priorizan la inclusión, la sostenibilidad y la participación comunitaria, la democratización de la economía y el cooperativismo también se convirtieron en manifestaciones de la estructuración de una nueva solidaridad.

Durante la pandemia la SOLIDARIDAD.
La pandemia nos iguala en el sentido de que nos hace sentir parte de una misma comunidad que ha sufrido alteraciones en su vida cotidiana, que es afectada por el mismo virus que a todes nos hace sentir vulnerables y temeroses. Al mismo tiempo la pandemia profundiza las desigualdades y agudiza la vulnerabilidad previa que dejó el gobierno macrista en los sectores populares.
Una de las acciones solidarias centrales, y nueva, de los tiempos de pandemia es la cuarentena – aislamiento social, preventivo y obligatorio- . Sucede que no podemos ir al encuentro con el Otro, no podemos estar en la calle, no podemos ocupar el espacio público, no podemos movilizarnos. La SOLIDARIDAD del presente es el “quedate en casa” que oímos desde el inicio de la cuarentena en el mes de marzo, y es el “quedate en la barrio” que surgió cuando el COVID19 comenzó a tener circulación comunitaria en los barrios populares.
Las medidas sanitarias a las que nos ha conducido el COVID 19 inauguran otro nuevo aspecto de la SOLIDARIDAD que tiene que ver con No acercarse al Otro para cuidarlo, con las acciones de autocuidado que son, a su vez, acciones de cuidado para con el Otro, por lo que la práctica trae consigo por defecto una acción solidaria.
El aislamiento social desorganiza la “organización” pre pandemia y restringe la acción solidaria y política de nuestra militancia por lo que vamos reconfigurando nuestro accionar y espacios. Para nosotres, les militantes del campo nacional y popular, democrático y feminista, en estos tiempos la acción solidaria es la cuarentena. Pero además es la consolidación del sistema de solidaridad construido por la organización del campo popular en los últimos años. Volcando todo su trabajo y esfuerzo para colaborar en las ollas populares y en los comedores; en la organización de redes de contención para compañeres; en la asistencia a adultes mayores y convirtiéndose en canales de información y asistencia. La SOLIDARIDAD se convirtió así en el gran elemento estructurador de la de la acción política, desde que comenzó la pandemia.
En todos los casos hay un paraguas más amplio de cuidados y contención generado por el Estado en el reforzamientos del sistema de salud pública , en la repatriación de argentines en el exterior, en lo económico con medidas orientadas mitigar los efectos de la pandemia– IFE, medidas tributarias nacionales COVID19, bonos para sectores vulnerables, suspensión temporaria del corte de servicios por falta de pago, créditos a taza %0, congelamiento de alquileres y suspensión de desalojos, Potenciar trabajo, entre otras-. Es así como el Estado reducido por el neoliberalismo hoy es el único proveedor de herramientas de contención ante crisis generara da por este contexto.
La SOLIDARIDAD en post pandemia,
¿Cómo podríamos capitalizar la situación excepcional de la pandemia para fortalecer la Solidaridad y sacarla del rol marginal que el neoliberalismo le ha asignado?
La única certeza que tenemos frente a la “nueva normalidad” es que será, al menos en parte, nueva. Sin embargo, el escenario de la post-pandemia es quizá una de las mejores oportunidades que se nos presente a la organización del campo popular para convertir el surgimiento excepcional de la solidaridad en la regla que organice y estructure a la sociedad.
Y dependerá de nuestro accionar militante trabajar para que la nueva realidad se parezca más al mundo que nosotros soñamos. Construyendo una sociedad y un Estado que se ordenen entorno a la lógica de la solidaridad del cuidado y que tenga la igualdad como prioridad absoluta. En definitiva es nuestra oportunidad para construir una sociedad que jerarquice a la igualdad como valor, como principio rector de nuestra sociedad y a la solidaridad como regla.




Comentarios