EL VUELO COLECTIVO DE LOS ESTORNINOS
- Insurrecta Revista

- 21 jun 2020
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*Por Ruben Cots. El vuelo de los estorninos (aves que vuelan en bandada) es un fenómeno tan cautivador que pensariamos que es indescifrable. Parece aleatorio, pero hay un motivo de porqué lo hacen, que nos dio la ciencia para su vuelo coordinado colectivamente. Explicación que no es muy compleja, más bien se centra en la forma de actuar de cada individuo con respecto a quienes lo rodean (básicamente los cinco que tiene a su alrededor), y así repetidamente por cientos o miles. En eso se basa su dinámica y dependen de ello para sobrevivir del ataque de sus depredadores. Aunque parece un complejo sistema de organización, es simple y se basa en ver a su alrededor, tenerlos en cuenta. Es una estrategia de supervivencia, confundir colectivamente y no ser una presa fácil individualmente.
Ahora en estos meses de nueva anormalidad - nos hemos adaptados a comportamientos que pensábamos imposibles respecto a nuestra idiosincrasia (uso masivo de barbijos, abandonar los abrazos y el mate, compartir encuentros). Sin embargo, lo más notable que se refleja en el impacto de nuestro entorno, es el repliegue de lo público a lo privado, el aislamiento social. A partir de la situación de pandemia, nos vimos obligados a resguardarnos: algunos Estados nacionales dejaron esa decisión en manos del libre albedrío, causando miles de muertes evitables, como demuestran los ejemplos. Otros por el contrario apostaron por decisión solidaria, priorizando el bien común. Lo quedó a la intemperie es la desigualdad que existe en nuestras sociedades (social, cultural, material y simbólica) y el sistema del que se nutre ya no pudo disimular su mecanismo perverso.
A raíz de todo esto es necesario preguntarse. ¿Podremos tomar de ejemplo el comportamiento de los estorninos? Si tienen un instinto de supervivencia que los hace actuar de manera colectiva ¿qué disparadores nos dejan con la forma que realizan su vuelo?.

El principal combustible que tiene la desigualdad es el individualismo que nutre nuestras acciones diarias. Cuando salimos a la calle está ahí lo vemos en todo momento (en la fila de la verdulería o del chino, en bondi lleno intentando obtener micro ventajas o el trabajo), a través de programas de tv donde se reproducen valores machistas y egoístas, o través de mensajes dirigidos por nuestras redes sociales en publicaciones llenas de odio. Es el culto del “sálvese quién pueda”, el triunfo personal, el éxito por el “mérito propio” asociado al esfuerzo y las epopeyas de casos aislados, que son generalizados, y que no derraman en la sociedad. Tan importantes como descubrir y visibilizar los mecanismos por los que se impone, tenemos que pensar en cómo cortamos estos hilos y buscamos alternativas. Modos de actuar no canibalistas. Una estrategia de todo este mecanismo es repetir que no existe una salida, qué es y fue siempre así. Juegan con la resignación como aliada.
La alternativa la tenemos que construir nosotres y es a través de la solidaridad. Ella no tiene tantos agentes de prensa que la defiendan o promulguen, (sí los hay en los profetas del individualismo). Nos van a intentar convencer de que es una idea infantil o simplemente que es irrealizable en este mundo. Bueno pero no, porque justamente es al contrario son las sociedades más solidarias las más felices y justas. Las personas viven más tiempo, se enferman menos, disfrutan de sus entornos porque se construye en todos los niveles. Es lo colectivo lo que hace fuerte al concepto solidario (están vinculados), la consolidación de lazos, la construcción de una confianza común, la idea que nos necesitamos para seguir, es decir que nadie se salva solo. Es con todos.
Nuestro desafío es que frente situaciones límites, drásticas y determinantes como la que atravesamos, podamos plantar esa idea, que se fortalezca. Mirando a nuestro alrededor y actuando en consecuencia con ese otro que está ahí- Viéndolo y sumarlo para que sea un nosotros, dar una mano a quien más lo necesite, pero no esperar, provocar el hecho solidario, pensar para actuar en plural y dejar de mirar lo que nos dicen de una falsa estética y modalidad instalada. Hacer más lo que sentimos hacer, pensar en plural nuestros actos. Este ejercicio fortalece la construcción colectiva de una sociedad un poco más justa y tal vez un poco más feliz.




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