Día 15 de cuarentena O-B-L-I-G-A-T-O-R-I-A.
- Insurrecta Revista

- 4 abr 2020
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¿Acaso no fue suficiente la alerta de una pandemia mundial para quedarnos en casa de manera voluntaria y calmar la mera exacerbación del ser yo individual por sobre lo colectivo? ¿Siendo así responsables del autocuidado para poder cuidar a otres?
¿Qué pasa en ésta y todas las sociedades del mundo donde el privilegio de algunos rompe la delgada línea entre el beneficio individual y la responsabilidad social?
En estos días donde el encierro y la ansiedad se manifiestan, las redes sociales arden, en los grupos de WhatsApp circula información falsa y los medios de comunicación invaden nuestras mentes con números alarmantes. Algunes dirigentes políticos irresponsables no toman en serio la gravedad de la situación, ya que no sólo ponen en riesgo a todos los habitantes de sus propias naciones, sino también se encargan de seguir persiguiendo y bloqueando la economía de los países subdesarrollados. Se deja así caer el velo que cubre un hecho social corriente, al que nunca prestamos total atención porque estamos muy ocupados en nuestros micromundos: El crecimiento de grupos dominantes se hace en detrimento de otros grupos, cuya degradación provoca.
Vemos a Donald Trump (EEUU) vociferando que la pandemia no es tal, que es un invento de los chinos y que a ellos los blancos no podría afectarles. El mismo Trump que en medio de ésta crisis humanitaria, pide la cabeza de Nicolás Maduro acusando a toda la comunidad venezolana de “narcotraficantes”, vemos a Jair Bolsonaro (Brasil) en cadena nacional diciendo al pueblo brasileño que el COVID-19 es sólo una gripecita, que las clases escolares deben continuar exponiendo así miles de niñes al contagio y posterior muerte por causa de éste virus, diciendo también que los trabajadores deben seguir reproduciendo dinero para una economía desenfrenada. Sebastián Piñera en Chile permite a los empleadores no pagar sueldos a quienes no trabajen durante la cuarentena y a Boris Johnson en Reino Unido con COVID-19 positivo, luego de haber desestimado recomendaciones de la OMS, entre otros tantos ejemplos dirigenciales, que dejan entrever que muchos de los riesgos que hoy vivimos como humanidad son un efecto boomerang sobre los desajustes del equilibrio de la naturaleza por un productivismo escandaloso y por una explotación salvaje de la madre tierra. Por esto es necesario hoy pensar la pandemia más que como “un nuevo peligro” un efecto secundario de daños o acciones nocivas del hombre al planeta.
No es más que una metamorfosis actual del capitalismo desenfrenado y el furor por la competencia. La enfermedad de las vacas locas, el Ébola, el Sarampión, la Viruela, entre otras pandemias mundiales han demostrado que siempre pueden existir nuevos riesgos y la historia sobre el tratado de las mismas ha demostrado que la mejor prevención consiste en anticipar lo peor y en tomar medidas inmediatas para evitar que eso devenga aun cuando sea muy azaroso. Queda en evidencia entonces, que sin solidaridad esta situación parece considerablemente definitiva. Si estar salvaguardade entonces, es estar en condiciones propicias para hacer frente a los principales riesgos de existencia ¿Qué pasa con todes aquelles a quienes la falta de la tan naturalizada “propiedad privada” no le aseguró esa base de recursos necesaria e indispensable para sobrevivir? ¿Qué pasa con todes aquelles que se ganan el pan día a día y que no disponen de un sueldo mínimo vital y móvil para quedarse en cuarentena obligatoria, mientras algunes privilegiades no hacen más que pensar en si mismes incumpliendo con el pacto implícito de responsabilidad social? Los barrios periféricos acumulan los principales factores de riesgo. Altas tasas de desempleos, hábitat degradado y condiciones de hacinamiento inhumano, donde dentro de una habitación llegan a convivir entre 6 y 8 personas durante la cuarentena, actúa como un principio desmoralizador, la manera que éste y otro virus invisibilizado o naturalizado (llamado pobreza) impregna la vida cotidiana de quienes la sufren disolviendo los lazos sociales y carcomiendo las estructuras psíquicas de los individuos que la padecen. Mismo sucede con el Virus llamado Patriarcado que tiene conviviendo durante el encierro a muchas mujeres y disidencias con los violentos y posibles femicidas. En ARG. un 40 % de la población son emprendedores, changarines, vendedores ambulantes, monotributistas, artistas independientes entre otres, que no disponen de los soportes en los que puedan apoyarse para hacer frente a las nuevas situaciones. Para aquelles las protecciones son COLECTIVAS y ESTATALES o no son. Si estar salvaguardade significaría entonces estar proviste apenas del mínimo de recursos necesarios para sobrevivir a las formas exógenas de peligro, es para replantearse entonces la logica que en las sociedades actuales el individuo esta sobre valorado como actor principal.
¿Cómo garantizar la protección de todes en el marco de una nación? SOLO “el compromiso social” garantiza años de crecimiento en equilibrio más o menos estable y ha permitido resurgir naciones enteras luego de grandes catástrofes. Otro mundo es posible y debemos practicarlo. En estos momentos, debemos detenernos en nuestras actitudes egoístas, debemos tener responsabilidad absoluta de quedarnos en casa, debemos ser solidarios y tener empatía para no salir de nuestro hogar privilegiado con comodidades, para hacer circular lo menos posible el virus, así quienes tienen que salir a trabajar obligadamente para que el mundo siga funcionando estén menos expuestes debemos tener conciencia y cumplir con las disposiciones nacionales. Debemos velar en beneficio de las mayorías populares que son los que más merecen y más sufren. Claro está que la acción política está siendo fuertemente orientada a lograr la unidad nacional, salteando la grieta construida hace más de 200 años en nuestro país, para luego plantear una nueva política internacional (fortaleciendo nuestra América) generando lazos de solidaridad con el resto del mundo para la protección del ambiente donde se desarrolla la humanidad. ¿Será que después de este llamado de Alerta, aprenderemos a respetar la vida digna, sin depender de los imperios mutilantes? Ojalá que sí, que aprendamos a construir y no destruir, a decidir cómo vivir y como gobernarnos de forma cooperativa, que las formas colectivas se manifiesten, que la empatía sea bandera ante las injusticias. Después de que todo esto pase, porque pasará (aunque no de forma gratuita) deberemos tener gran capacidad de autocrítica, la cual permite reconocer los errores e inventar nuevos caminos. La responsabilidad ahora es colectiva. Ojalá más temprano que tarde, entendamos de una vez que es la paz la que vence al odio porque es la justicia social la abrirá el camino






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