EN PRIMERA PERSONA, tres mujeres y el feminismo
- Insurrecta Revista

- 8 mar 2020
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En el marco del 8M "Dia internacional de la Mujer Trabajadora", Revista Insurrecta convocó a tres compañeras de distintas generaciones para que nos cuenten acerca de su militancia feminista, cómo fueron transformando su mirada a lo largo de los años y los cambios dentro de su entorno familiar, laboral y social.
Claudia milita en Villa del Parque, tiene 45 años, es madre de dos hijos y milita hace mas de 20 años . Luna, por su parte, tiene 17 años y comenzó su militancia dentro del trotskismo que ejercía la conducción del Centro de Estudiantes del colegio Liceo 9 del barrio porteño de Belgrano. Luego de un tiempo de no sentirse representada con las respuestas políticas que tenía la fuerza decidió acercarse a otra organización del Frente de Todos. Olivia, madre de dos hijos y una hija, cuenta que empezó su militancia orgánica en épocas de la desaparición de Santiago Maldonado, la insurgencia de la campaña de #NiUnaMenos y la despenalización del aborto. Particularmente nos remarca que pese a no percibir el machismo a diario, es consciente de las desigualdades que existen entre los distintos géneros. Conjuntamente con su compañero se esfuerzan todos los días para que sus hijes no reproduzcan la cultura patriarcal instalada en nuestra sociedad.

Chicas..
Qué aspecto del feminismo fue más convocante para ustedes?
O: La campaña del aborto y la marea verde. También tomé consciencia de muchos micro-machismos de los cuales yo misma participaba, y que son dañinos al largo plazo, tanto a las otras mujeres como a mi misma.
L: La primera vez que fui consciente de la desigualdad entre el hombre y la mujer fue con el caso de Candela en 2011, mi mamá nos había dicho que tengamos mucho cuidado con los adultos que no conozcamos y con las camionetas blancas en la calle. Era muy chica pero a mí corta edad ya sabía lo que era la trata de blanca, era una mezcla de miedo y de incomprensión. No podía entender cómo alguien podía hacer algo así, tampoco podía entender por qué nadie lo paraba.
C: El aspecto más convocante es poder ayudar, asistir, contener a mujeres en situación de violencia de género.
Sienten que su vida cotidiana ha cambiado a través de su acercamiento al feminismo? Cómo?
O: Y sí, hay palabras que no uso más, chistes que trato de no hacer. En general trato también de compartir mucho de lo que yo aprendo con mis hijes y asegurar que elles no solo no repitan cosas que escuchan en otro lado (como malas palabras, expresiones de desprecio, etc) sino que saben intelectualmente por qué estas cosas están mal.
L: Mi vida cotidiana cambió mucho, ser consiente de la realidad de las mujeres te permite dar la pelea pero por un lado te limita. Me da mucho miedo salir a la calle de noche y a veces desearía olvidarme de que me puede pasar si elijo tomarme un colectivo a las 11 de la noche, por ejemplo. La posibilidad de no volver es algo así como un miedo insuperable. Para dejar de temer tenés que transformar la realidad y eso sólo se consigue militando.
C: Mi vida cambió hace más de 27 años, cuando comencé a militar el feminismo y todos los días trato de aprender, formarme, comunicar este camino de sororidad.
Cual es el aspecto más duro de ser feminista para ustedes?
O: Uff…qué difícil. Creo a veces (y esto es más un tema de colectividades que solo un problema de feministas) que perdemos de vista el bosque por culpa del árbol, es decir, dejamos que pequeñas cosas tomen protagonismo por encima de los temas macro.
L: Ser feminista es complicado en el tacto. La teoría se maneja de forma ligera pero cuando te encontras en una situación que es incómoda (sea tener que decir que no a algo que no tenes ganas de hacer o tener que frenar a un amigo porque está riéndose del cuerpo de una piba) es pesado. Poner el pecho y decir que no, decir basta, es complejo. También es intenso, y extraño en algún punto, darse cuenta que muchas veces -y sin saberlo- es una misma la que fortalece la estructura patriarcal. De eso se trata la deconstruccion.
C: El aspecto más duro es tratar de deconstruir una matriz patriarcal, vivimos en una sociedad machista, en un país, en una región, altamente machista, patriarcal, el índice de femicidios lo indica todos los días, es muy duro. De todos modos creo que más tarde o más temprano el patriarcado se va a caer!
Una experiencia, anécdota para contar acerca de cómo les traviesa la vida el feminismo actualmente?
O: Ja, sí claro. Justo el otro día daba indicaciones acerca de cómo enchufar algo a un hombre, quien no me dio bolilla, o sea parecía literalmente que no me escuchaba, le repetí 3 veces. Un compañero de trabajo repitió LAS MISMAS PALABRAS que había pronunciado yo y como si fuese la primera vez, el hombre reaccionó y tomó su consejo. No me pasa mucho, pero bueno, ninguna de nosotras es exenta a que aún hayan hombres que no son capaces de tomar indicaciones o ni siquiera escuchar a una mujer.
L: En 2017, con la toma de los colegios en contra de la reforma de Soledad Acuña y a favor de la ESI, me acerque al feminismo. De todas formas me introduje más de lleno con la marea verde en el 2018. Creo que el miedo y la bronca que fui cultivando de alguna forma la canalicé en el feminismo. Sentir que no estoy sola y que soy parte de algo más grande, de un colectivo, me hace sentir cuidada.




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