LOS VALORES DE UN MONSTRUO.
- Insurrecta Revista

- 20 ene 2020
- 3 Min. de lectura

Es difícil arrancar esta nota. Muchas veces, en noticias de femicidios me encontré leyendo cada nota que salía hablando del caso. ¿Para qué? Para indignarme de la cobertura, para llorar, para empatizar con las amigas, con la familia. Para transformar esa bronca y dolor en lucha. El caso de Fernando, me atravesó. Tenemos en común el mismo colegio, los mismos docentes. Sin conocerlo, conozco parte de su mundo. Por lo que me hace sentir la urgencia de analizar ciertos comentarios y poner en palabras sensaciones y reflexiones que tuve en estos días.
En primer lugar, la idea de anomalía en torno al hecho. La bestialización del victimario, el justificar que no son todos los jugadores de rugby así, el afirmar que ese grupo en particular no llevan adelante los valores del deporte (gran paralelismo con los casos de femicidios, ¿no?). ¿Cuál es el objetivo de estos discursos? Afirmar que es un hecho aislado, y si lo es la responsabilidad no es de la sociedad. Y este punto, cada vez empieza a ser más inconsistente. Resiste en las instituciones, como en los propios clubes y asociaciones que pronunciaron declaraciones facebookeras (tómese el caso de Fernando, pero también sucedió con las denuncias en La Plata, por ejemplo). Por lo que nos encontramos en una contradicción entre anomalía o producto del sistema. ¿Qué es lo que considero en particular?
Eso nos lleva a pensar y analizar el hecho en sí. Al tipificar de alguna manera a quienes practican el rugby podemos relacionarlo rápidamente con masculinidad, clase alta y uso de la fuerza física. No es el objetivo discutir si son correctas o no, con leer publicaciones al azar en las redes sociales podemos ver que en líneas generales se los asocia con estas tres características.
Son numerosos los textos en los cuales se analizan las masculinidades, como un conjunto en la cual hay una masculinidad hegemónica que domina (en múltiples sentidos) al resto de los tipos de masculinidades. ¿Cuál es la imagen de esta masculinidad hegemónica? Con mirar una propaganda de Mr. Músculo alcanza. Es hombre, con características físicas que demuestre su fuerza, que atrae a las mujeres, que tiene recursos y que, por sobre todo, es blanco. Así entendemos que la masculinidad hegemónica no es sólo de género, sino también es de clase. Qué fácil que resulta asociar estas características al tipo jugador de rugby, ¿no?
Entonces, si estamos discutiendo al jugador de rugby del caso de Fernando, también estamos discutiendo a la masculinidad hegemónica que producen y reproducen varias instituciones entre ellas el deporte.
El otro punto, es el uso de la violencia física. Hace varios años Galeano describía a los femicidios en uno de sus textos como el razonamiento del hombre en "la mate porque era mía". Quizás habría que pensar que no es únicamente el título de propiedad lo que caracterizan estos homicidios, sino el concepto de poder. Lo mataron porque podían. Filmaron a mujeres mientras mantenían relaciones sexuales sin su consentimiento porque podían. Protagonizaron peleas porque podían. Violaron porque podían. No sólo podían, debían. Debían realizar todos estos hechos para seguir afirmando que son los hombres que la sociedad demanda.
El poder y deber no dependen exclusivamente de las instituciones deportivas. En estos casos tienen una responsabilidad que es innegable. Depende de la sociedad en su conjunto, de todas las instituciones (educativas, judiciales, familiares, etc.) que el deber y poder no sean en pos de la construcción de manadas sino de relaciones más igualitarias y justas. Lo más urgente para que esto suceda, es la aplicación de las leyes ya sancionadas. Es necesario que se aplique la Ley de "Educación Sexual Integral", la Ley Micaela, la ley para la prevención y erradicación de todo tipo de violencia de género, entre otras. Es necesario que se hagan masivos los debates en torno al otro, a como construimos las identidades. Es necesario que hayan más debates en torno a los privilegios, producto del poder y deber.




Comentarios