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VIVIR CON EL RIACHUELO

  • Foto del escritor: Insurrecta Revista
    Insurrecta Revista
  • 8 jul 2020
  • 5 Min. de lectura

*Por Santiago Betervide. Este título tiene algo de redundante, todes vivimos en relación con el ambiente que nos sustenta. Desde la avenida con pendiente, porque antes del asfalto ahí había un arroyo o un río o los barrios inundados porque antes de que el mercado inmobiliario desregulado les pusiera un precio eran humedales. Y los 2000 km2 de la cuenca Matanza Riachuelo no son la excepción.

Sin embargo, hay una realidad que escapa de la atención de las cámaras de televisión y que para quienes estamos convencides que la política y la solidaridad son las mejores herramientas para intervenir en la realidad no se nos puede mover de la cabeza.

Por casi dos siglos el AMBA, como muchas ciudades del mundo, opto por dominar las particularidades del ambiente que impedían el desarrollo ordenado por algún gobernante, a su vez influenciado por la voluntad de alguna familia con apellido de calle, o algún emprendedor inmobiliario o industrial con promesas de prosperidad o por ignorancia, en fin. Hoy la realidad de la cuenca Matanza Riachuelo, que sigue la línea del AMBA, está marcada por transformación y urbanización de humedales, la reconversión de tierra productiva en urbana, la ocupación de tierras inundables o contaminadas como los rellenos sanitarios o las cercanías a industrias pesadas. La convivencia con estos problemas lleva a que se naturalicen y salgan de nuestra vista como problemas, volviendo aún más nocivo el resultado en nuestras vidas, profundizando la desigualdad social que soporta el falso desarrollo económico a costa de nuestra calidad de vida. (si quieres saber más te dejo un documental cortito, que además no viene mal para la cuarentena https://www.youtube.com/watch?v=dGU3cPxHjGs )


RIACHUELO, 12 años de un asunto pendiente


Hoy miércoles 8 de julio se cumplen 12 años del fallo ambiental considerado el más trascendente de la Argentina. ¿Qué fue lo que pasó? Mucho tiempo antes de que venga el Covid19 más de dos millones de personas ven afectada su vida por la contaminación del riachuelo.

En el 2008, la Corte Suprema de Justicia en la “Causa Mendoza” obligó al Estado a dar respuesta a la grave situación socioambiental de la cuenca del río Matanza riachuelo que afecta de manera directa a más de dos millones de personas. Este fallo tiene que entenderse como una de las oportunidades más importantes para poner en marcha una política de estado en materia ambiental, que impacta en derechos fundamentales y cuyas soluciones demandan encarar los conflictos de forma interjurisdiccional. Y acá hay una clave para la gestión ambiental de esta palabra tan de moda en estos tiempos de pandemia, el AMBA (1). En ese año la Corte intima al Estado a implementar un plan de saneamiento que intervenga en 3 aspectos socioambientales: que mejore la vida de los habitantes de la cuenca y que recupere la calidad del agua, aire y suelo a lo largo de los 64 kilómetros de río y su entorno (2).

¿Por qué se llama “Mendoza” la causa? Beatriz Mendoza es una de las 17 personas que litigó contra el Estado. Ella tenía 6 veces más tolueno en la sangre que el límite tolerable en una persona. Ese toxico, derivado del petróleo, entró en su cuerpo mientras trabajaba de psicóloga social en un centro de salud de la Villa Inflamable, ubicado en el Polo Petroquímico de Dock Sud. Hasta el día de hoy no sabe si fue el agua de la canilla, el aire que respiro o haber caminado por dos años un barrio saturado de contaminación. Al darle inicio al reclamo colectivo contra el Estado, la situación de millones de habitantes de la cuenca llego hasta la Corte Suprema de Justicia y se inició este proceso que puso al riachuelo en una agenda indiscutible.

En esta historia podemos identificar varios hitos y situaciones que fueron bisagra en la política ambiental del AMBA. La primera fue el reconocimiento de la multijurisdiccionalidad de los problemas ambientales, es decir, la necesidad de coordinación y cooperación entre jurisdicciones dado que nuestro impacto en el ambiente es una construcción colectiva que no se soluciona con acciones individuales. Y la materialización de la multijurisdiccionalidad fue instrumentar a la Autoridad de la cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) como órgano encargado del cumplimiento del fallo.

¿Y que hizo ACUMAR en este tiempo? Pasaron ya 12 años y algunos de sus resultados se pueden observar: de las 1385 industrias identificadas como contaminantes se reconvirtieron casi un tercio, de las 4.3 millones de personas sin acceso a una red cloacal el 40% ya tiene, y aún quedan 1.6 millones de personas viviendo en condiciones riesgosas desde el punto vista sanitario y social.

Me propuse ser objetivo en esta breve e hiper resumida lista de avances, sobre todo porque ninguna de las gestiones hasta ahora pueden considerarse optimas. No se puede evitar destacar que, en los últimos 4 años de gestión, se evidenció algo nuevo en las posibilidades de gestión de ACUMAR. Las 3 jurisdicciones de la cuenca matanza riachuelo - Nación, PBA y CABA - fueron de la misma coalición gobernante. Esta situación que a priori dejaría de lado las trabas de coordinación entre distintas fuerzas políticas estuvo lejos de ser beneficiosa para la gestión de la cuenca. En el 2019 la Auditoria General de la Nación tuvo que sacar un informe destacando la “volatilidad” de los presidentes de ACUMAR y los problemas que trae al cumplimiento de los fallos de la Corte Suprema.

Y otro hito relevante, es que el fallo se instaló como un punto de no retorno. Como sostiene Beatriz Mendoza, desde el 2008 cada vez más habitantes de la cuenca conocen sus derechos y con ello la esperanza de que ineludiblemente la sentencia generará cambios que beneficien la vida de muchas personas. Y acá la militancia ambiental tiene un lugar fundamental. Las agendas ambientales por su complejidad son catalizadoras de conflictos y soluciones multidimensionales, son agendas de mayorías. La contaminación del Riachuelo es un tema que no se limitan a un sujeto social, una clase o un sector, como también lo son la gestión de residuos y la soberanía alimentaria, que merecen artículos aparte.


Lo que se viene


Es parte de nuestra nueva normalidad pensar aún más en escenarios futuros, con esperanza o indiferencia en lo que pasará. Y para ejercitar la prospectiva tenemos que tener muy claro lo que pasó antes y muchas más son las críticas que pueden realizarse a las gestiones de ACUMAR desde su inicio en funciones. Sin negar que muchas de las realidades del 2008 aún continúan, que algunas hasta se han complejizado producto de la profundización de la crisis económica, social, ambiental y ahora sanitaria, hoy los problemas ambientales tomaron una nueva dimensión en la vida social, cultural y política de la Argentina.

La cultura construida entorno a lo ambiental va a ser un elemento que la nueva gestión definirá si le juega a favor o en contra. De este lado hay una militancia ambiental cada vez más heterogénea nutrida por organizaciones jóvenes, políticas y de la sociedad civil que demandarán la justicia ambiental a quien sea, sabiendo que es requisito fundamental para construir la justicia social que nos guía.

(1) AMBA – CABA y 40 municipios conurbados.

(2) CUENCA MATANZA RIACHUELO - abarca parte de catorce municipios de la Provincia de Buenos Aires: Lanús, Avellaneda, Lomas de Zamora, Esteban Echeverría, La Matanza, Ezeiza, Cañuelas, Almirante Brown, Morón, Merlo, Marcos Paz, Presidente Perón, San Vicente y General Las Heras. Y atraviesa toda la Comuna 8 y parcialmente las Comunas 1, 3, 4, 5, 6, 7, 9 y 10, de la Ciudad de Buenos Aires.

 
 
 

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